Los gatitos se aferraron con sus uñas a mi brazo, los observé esta vez sin sorpresa ni dolor, los saqué por la ventana del pequeño edificio, endurecí mi musculatura y los liberé, quedando unos hoyos rojos en la zonas de presión, sanforizadas con alcohol.
Gatitos, gatitos..... si es que buscan a número 2, ya no está acá, it aint me babe.
Propongo: pongamos toda la mercancía en la ruleta, todo al rojo una vez más, bebamos el vodka, incorporemos uno que otro vicio más, y esperemos a ver que pasa.
P.D. 1: Sra., no lo haga más difícil, y sepa que no jugaré ese antiguo juego del número 2. Apresúrese en presentarme a las demás, que no se pierda más tiempo, cuñada! suegra!
P.D. 2: Gatitos, dense piedra en el pecho de que no los di en alimentación del Rottweiler asesino.
sábado, 15 de noviembre de 2008
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